Postigos

Postigos de veteadas maderas

que filtran la luz

por sus hendijas longevas …

 

Cuerpo enjuto y raido

con años de luchas,

soportando el castigo implacable

de las pesadas manos

de cientos de inviernos…

 

Postigos de veteadas maderas

que apenas susurran

un chillido lastimero…

 

Resisten, aferrados a la vida,

padeciendo en silencio

las voces de antaño,

cuando cedían

al influjo de veranos

con matices de siesta;

cuando el bullicio callejero

entraba a borbotones

y se respiraba

el dulce perfume de las azaleas.

 

Postigos de veteadas maderas

cuando mis manos

empujaban al vacio

sus cuerpo barnizados,

permitiendo el paso de la vida

en los cálidos días de primavera.

 

Postigos de veteadas maderas

que, ahora, opacos y dolientes,

resisten el paso del tiempo

aferrados a la memoria,

enlucidos de recuerdos

que, en silencio,

siguen siendo dolientes testigos

de mi propia historia.

                                                                    Marcelo Toralli.

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