Camino por tus calles empedradas
vistiéndome del hombre que te quiere.
Son tantos los poemas que sugieres
que mi pluma te busca en la palabra.
Soy uno más de los que han recorrido
el verde de tu plaza y sus rincones.
De niño me invadieron tus olores
y supe confundirme con tu río.
Hoy vuelvo sin jamás haber partido
–como el fiel compañero de la infancia–
a buscar aquellos juegos compartidos.
Aun disfruto los veranos en tu plaza.
Y el tiempo me sorprende, con mi hijo,
caminando por tus calles empedradas.
Marcelo Toralli.
0
0
votos
Article Rating





