El coraje, vencido por la belleza
De tanto en tanto, los recuerdos recientes me asaltan de tal manera que me descubro sonriendo, feliz, con cierto brillo en la mirada, conjugándose con mis sentimientos más profundos.
Sí. Sin duda la vida, ahora, me sonríe como nunca antes…
Recuerdo que alguien me dijo en una oportunidad “no dudes que hay algo bueno reservado para vos…”. Y esa frase me acompañó durante un tiempo hasta que, mi vida, dio un giro inesperado.
Y ocurrió. Ese instante, quedó grabado en mi corazón con una fuerza inusitada.
El escenario, una quinta; una reunión de amigos en un día espléndido. Y allí, entre toda esa bella gente, una hermosa presencia que logró llamar poderosamente mi atención. Ella y su sonrisa, enmarcada con esos hoyuelos que me cautivaron al instante. Si; esa sonrisa diáfana, pura, distinta, sensible a los gestos espontáneos, no estudiados, logró capturar mi más profundo sentimiento. Y, desde entonces, fue imposible frenar los latidos de mi corazón.
“Cuando tu corazón palpite mis emociones
Y mi corazón descubra tus sentimientos,
Habremos iniciado el hermoso camino
Del tiempo compartido…”
¡Dios mío, no puede existir tanta hermosura…!, sentí, sin poder compartirlo con nadie. Una agitación interna que solo con mi corazón entendía.
Y a pesar de que mi presencia pasara totalmente desapercibida en esa oportunidad, no logré apartar de mi mente el brillo de esa mirada que resumía, en esencia, el significado de su nombre: “bella”. Y, a partir de ahí, experimenté otras inquietudes.
“Cuando tu corazón palpite mis inquietudes
y mi corazón descubra tus urgencias,
habremos descubierto la sublime realidad
de la grata dependencia;
la magia que rodea a la necesidad
de necesitarnos”
Desde entonces, algo sorprendente se activó dentro de mí. Nada de lo que había vivido hasta el momento se comparaba a lo que ahora sentía. Comprobé la realidad de aquellas palabras, que finalmente se cumplían: “no dudes que hay algo bueno reservado para vos…” Había llegado ese momento.
“Cuando nuestros corazones
comprendan que ya es tiempo,
será entonces cuando,
simplemente con mirarnos,
descubramos en el brillo y la profundidad
de nuestras miradas,
esa intensa llama del amor…”
Y, a partir de Ella, toda mi vida dio un giro; por primera vez fui Yo mismo, sin secretos ni dobleces. Por primera vez sentí descubrirme tal como soy. Por primera vez lloré, reí, me emocioné; todo al mismo tiempo. Y ya no dudé más: había llegado mi tiempo…
“Y ella irá haciéndose una hoguera,
hasta el momento culminante
en que nuestros cuerpos
se inmolen en un despertar infinito,
en una sensación eterna”
No hay duda alguna, el amor verdadero rompió las cadenas de mi corazón.
Sí, simplemente me enamoré.
Y esa belleza que se tan solo para mí, ha logrado sosegar ese espíritu de coraje que ahora logro templar con la paz que emanan sus ojos cada vez que me miran…
“Entonces, en ese momento,
nuestros corazones se harán uno
y por siempre”
Yamila y Martín
(el inicio de un camino que será eterno…)





