Tiempo que queda dormido
en la mitad de mis sueños.
Noche de largas ausencias
que desespera en silencio.
Todo parece sin vida
y en el ocaso, mi verso,
gesta palabras sencillas
que se conjugan sin verbos.
Tiempo que queda dormido
en la mitad de mis sueños.
La poesía intenta un camino
sobre mi pecho abierto.
Mis manos extrañan la brisa,
el calor de tu tiempo;
y mi tiempo agoniza, esperando
la paz que embriague mis sueños.
Todo se viste de vida
cuando te nombro en silencio;
cuando te sueño dormida
respirando tus secretos.
Tiempo que aumenta el asombro
después de entregarme al deseo,
al sentir que late tu vida
en mis manos, mi sangre y mis huesos.
Tiempo que cura la herida
de tantos caminos inciertos.
Mi tiempo es tu tiempo, mi vida.
Tu tiempo es mi tiempo en el verso.
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