¿Dónde radica la diferencia entre un hombre poderoso y un hombre débil? ¿Qué hace a un hombre poderoso y qué, a un hombre, débil?
El hombre que forja su poder de manera correcta lo hace sobre la base del amor, ejercicio mediante el cual se gana el merecido respeto y la admiración incondicional de los demás, sin pensar en ello tanto como el hombre débil, que recurre a las carnales armas del terror y la violencia para subyugar por la fuerza lo que no puede lograr con la razón.
El hombre poderoso goza, disfruta y se complace en lo que hace porque procura con sus acciones el bienestar de los demás. Contrario a esto, el hombre débil piensa en sí mismo, anteponiendo sus propios intereses a los intereses de los demás, sin medir los tristes resultados y las nefastas consecuencias que esto pudiera ocasionar en otros, al poner en primer lugar sus egoístas intereses personales.
El hombre poderoso fomenta la paz. Para él no es una palabra que deba ser recordada una vez al año, sino una elección de vida basada en el respeto mutuo. No hace distinción entre el color de la piel, la nacionalidad o lenguaje. Sin embargo, el hombre débil, al no estar dispuesto a admitir que es igual a todos, ejerce la violencia con la fuerza de un culto y la utiliza como el medio para imponer su supuesta autoridad y su discutida superioridad.
El hombre poderoso es sumamente paciente. Aún teniendo la razón no impone con rigor sus propios gustos, aversiones o puntos de vista; por el contrario, transita el camino de la razón con razonamiento fino, hasta llegar al corazón con palabras que estimulen un cambio de actitudes en quien está equivocado. En cambio, el hombre débil, vive montado a la impaciencia irreflexiva. Aunque los resultados o las evidencias le muestren que sus puntos de vista son incongruentes con la realidad, hace caso omiso, trata de imponer su razón con violencia y desmesura
Reflexión
¿Débil o poderoso?
La lucha de aquellos que procuran el poder, a costa del sacrificio de los demás,
no hace otra cosa que poner en evidencia su propia debilidad.
No procuro ser poderoso; prefiero ser razonable.
¿Mi debilidad…?
Mi familia.
Ellos Sí me hacen poderoso.
Marcelo Toralli.





