«Se hace camino al andar…», dijo el poeta. Un camino donde la mirada errática del caminante se pierde entre los árboles descascarados y brotes jóvenes, espigados, que pueblan las calzadas ganadas al terreno por quienes intentan la aventura del ascenso por paredes saturadas de raices y hojas secas.
Principio y final; ida y vuelta donde la belleza natural del vivero Dunícola transita constantemente y cohabita con los silencios escondidos entre los árboles.
Marcelo Toralli.
Ph by Soriel Producciones.
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