Currículum vitae

      En no pocas ocasiones me vi sumido en la titánica y desesperada labor de golpear puerta tras puerta, en procura de un trabajo digno con el cual lograr el sustento diario que cubriera mis escasas necesidades. Y ahí, con la esperanza de un resultado positivo, dejé mi ‘currículum vitae’ en manos dispuestas a recibirlo, con la promesa de darle consideración y evaluar experiencia y condiciones para el puesto que se ofrecía.

      Recuerdo haber puesto todo mi empeño en confeccionarlo, destacando aquellos trabajos en los cuales mi competencia fue sobresaliente. Pero exceptué colocar las ocupaciones en las cuales el fracaso profesional me impulsó a intentar buscar otros rumbos. No se espera que un Currículum Vitae enumere ese tipo de derrotas.

      Raro, ¿no…? No; no tan raro. Y paso a explicar el por qué.

      En ningún Currículum Vitae figura, normalmente, el fracaso profesional o el mal desempeño en una labor. Nadie arriesgaría a postularse para una tarea a partir de un mal informe. Eso sería por lo menos cuestionable ante una toma de decisión. Estos ‘puntos negros’ se encuentran, no en los currículums, sino en los prontuarios.

      Y no nos sorprende que esto sea así. La historia está llena de esos ‘puntos negros’. Para demostrarlo, bien vale un ejemplo.

      Los egipcios, una potencia de la antigüedad, hacedores de monumentos extraordinarios que dejan sin aliento a los turistas que se extasían ante la majestuosidad de sus construcciones, evitaban registrar sus derrotas y fracasos. Solamente destacaban sus logros. Sus registros en piedra, a modo de currículum, no son fidedignos.

Reflexión

“Ser honesto con uno mismo, aceptando limitaciones y equivocaciones, asegura un Currículum
Vitae sincero y más humano”

 

Marcelo Toralli

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